José Ferro, el primer Hermano Mayor de la Hermandad

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jose-ferroEl llamado “Siglo de las Luces” es uno de los períodos menos conocido y estudiado en el mundo de las cofradías y hermandades penitenciales. El saqueo y la consiguiente destrucción del Archivo General del Palacio Episcopal y el de diferentes ámbitos parroquiales en las fatídicas jornadas del 11 y 12 de mayo de 1931, provocaron la irreparable pérdida de la valiosísima y rica documentación atesorada durante siglos en los anaqueles y estantes de estas sedes eclesiásticas. La desaparición de este acervo provocó una importante laguna histórica, de la que no escapa la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario, creada en el año 1706.

La fundación de esta corporación de corte nazareno tuvo lugar en un contexto histórico marcado por la Guerra de Sucesión que el Rey Borbón  Felipe V  libraba con  el  archiduque  Carlos,  hijo  de Leopoldo I, emperador de Austria. Como era de esperar, los ecos de tales acontecimientos llegaron a Málaga. Se argumenta que esta Hermandad se originó de la escisión de un nutrido grupo de miembros de la Cofradía del Santo Cristo del Monte Calvario, existente a finales del siglo XVII.

Escasísimas son las fuentes escritas e impresas que arrojan datos de interés acerca de esta Hermandad, erigida canónicamente en la iglesia-hospital de San Lázaro, complejo religioso-sanitario fundado entre 1492 y 1500 por los Reyes Católicos fuera del recinto amurallado, con objeto de que la población no se contagiara de lepra, puesto que los portadores de la enfermedad vagaban libremente por las calles y se mezclaban con todos los habitantes. Se tiene conocimiento que, cinco años después de su erección en el barrio de la Victoria, esto es en 1711, los Estatutos -supuestamente los primeros- fueron aprobados por el obispo de la diócesis malacitana fray Francisco de San José.

1795

Tendría que transcurrir todo el siglo XVIII hasta llegar al año 1795, para obtener el primer documento original que hace mención expresa de la Hermandad de Jesús de los Pasos, procedente de los fondos conservados en el Archivo del Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Málaga.  En esa fecha fue confeccionada por Jueces de la Santa Cruzada (encargados de la cobranza del llamado “subsidio” y “excusado”, como contribución eclesiástica a la Corona) una relación de cofradías, hermandades y congregaciones que con el título del Santísimo Sacramento, Rosario, Ánimas o cualquier otra advocación se hallaban fundadas o erigidas en parroquias, conventos, ermitas y santuarios, donde aparecían los censos y rentas de las posesiones que gozaban. Eran llamados a declarar hermanos mayores, mayordomos, albaceas, administradores, capellanes y sacristanes de cada una de las entidades del tipo o carácter que fueren.

En el listado en el que éstas aparecían inscritas se aprecia cómo en la “Capilla de San Lázaro” -así se constata en el legajo- se hallaba radicada y activa la Hermandad de los Pasos. Evidentemente, rezan otras muchas cofradías pasionistas -algunas de ellas actualmente desaparecidas-, diseminadas por los diversos templos y recintos sagrados de la geografía local. Los referidos cargos estaban obligados a prestar declaración ante un notario eclesiástico.

Por la citada fecha, José Ferro era el hermano mayor de la Hermandad de los Pasos en el Monte Calvario. Desgraciadamente, no se ha podido averiguar ni aportar ninguna información referida a su ocupación, domicilio, ingresos, etc., pero sí sabía escribir y, supuestamente, leer, quedando su firma estampada en el documento original anteriormente mencionado. Ferro (del que se desconoce su segundo apellido) hubo de presentarse el 6 de mayo de 1795 a instancia del notario eclesiástico Francisco de Paula León, para ser informado de la declaración que tendría que prestar unas semanas después. En efecto, 20 de mayo sería citado de nuevo para que ante el teniente notario mayor Francisco Conejo hiciera juramento y prometiera decir la verdad, presentando un Libro de Cuentas que estaba a su cargo, en el cual se detallaban las cantidades pecuniarias recolectadas en el período comprendido entre 1789 y 1794. Al parecer, la suma del dinero recaudado anualmente ascendía a 610 reales de vellón sin que hubiese otras rentas y bienes.

La lectura que se extrae de este dato manifiesta abiertamente el fervor popular que, por entonces, gozaba la imagen de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario, atribuida por especialistas en Historia del Arte al escultor José Micael Alfaro. Seguramente las citadas aportaciones, de cofrades, fieles y devotos, harían posible que los pocos miembros que componían la junta de gobierno, dirigida por José Ferro, organizaran los cultos en honor del Señor de los Pasos en la iglesia de San Lázaro y realizaran alguna que otra procesión por las calles de la feligresía.

Esta noticia ha permitido conocer la identidad de un hermano mayor -el primero del que se tiene constancia documental- de esta Hermandad. No obstante, el apellido Ferro continuó vinculado a la institución radicante en el hoy día antiguo lazareto, que vino funcionando hasta mediada la centuria decimonónica.

Testamento

El hallazgo de un testamento, otorgado por el matrimonio formado por Martín Trei y Francisca Ferro Segovia ante el escribano Blas de Mesa el 13 de octubre de 1794, ha posibilitado determinar los vínculos que esta familia mantuvo con la Hermandad de Jesús de los Pasos en el Monte Calvario.  Tras su localización, en la citada escribanía del Archivo Histórico Provincial de Málaga, se ha podido verificar los lazos familiares de la esposa del otorgante con el que fuera máximo rector de la Hermandad de los Pasos en las postrimerías del siglo XVIII. En el protocolo notarial consta que José Ferro había sido designado uno de los albaceas testamentarios, al que se le confería y daba poder para que se cumplieran las mandas testamentarias, como así deseaban los solicitantes.

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Esta referencia confirma, por lo tanto, la existencia de cierto parentesco, aunque se desconoce el grado de consanguinidad. Esta causa podría explicar el hecho de que el referido matrimonio estuviese inscrito en el registro de cofrades de la Hermandad de San Lázaro, como se refleja en el documento que se expone a continuación.

Martín Trei, hijo de Martín Trei y Dominga Durán, naturales el primero de Guchan (Francia) y la segunda de Salvatierra (Álava); y Francisca Ferro Segovia, hija de Andrés Ferro y Rosalía Segovia, nacido el padre en Tarifa y la madre en Málaga. La pareja contrajo nupcias en la iglesia del Sagrario de la Santa Iglesia Catedral en el año 1782. Trajo al mundo una hija, María de los Dolores Trei Ferro, a la que declararon heredera universal de sus bienes y propiedades.

En el documento en cuestión se decía, y ahí radica parte del interés en la redacción de este artículo, lo siguiente: “quando la divina voluntad, se sirva sacar nuestra Almas de esta presente vida a la Eterna nuestros cadáveres sean envueltos y amortajados, y sepultados con el hábito, y en la Capilla de Señor San Lázaro con la forma de entierro que acostumbra la Hermandad sita en ella, siendo, en esta Ciudad nuestro fallecimiento y si fuese en otro pueblo en la Parroquia de donde seamos feligreses asiéndosenos apliquen los sufragios de nuestra Hermandad y que dichos entierros siendo en ora de celebrar estos oficios se digan por nuestras Almas Misa de cuerpo presente con vigilia y responso como es costumbre”. Aunque no se cita explícitamente el nombre de la Hermandad, durante esta época la única institución radicada en la iglesia de San Lázaro era la de los Pasos en el Monte Calvario, así lo demuestra el listado antes referido de 1795.

Como se refleja al principio del documento notarial, uno de los albaceas testamentarios fue “Josef Ferro” y el otro “Padre Baron presbitero”, a: “quienes nos conferimos y damos suficiente Poder bastante en derecho para que fallecidos entren en nuestros bienes, y vendan en Publica Almoneda, y fuera de ella los que vastas en a el cumplimiento de nuestra disposición que así es nuestra voluntad. Y en el Remanente que quedare, y finiçare de todos mis vienes títulos derechos y acciones, y futuras sucesiones dejamos y nombramos por nuestra única heredera a la D.ª María de los Dolores Trei y Ferro nuestra hija que todo lo lleve, y herede con la bendición de Dios y la nuestra que así nuestra ultima voluntad”.

Con la redacción de estas líneas únicamente se ha pretendido, en primer lugar, arrojar algo más de luz a la particular historia de la Hermandad de Jesús de los Pasos, dándose a conocer la identidad de uno de los hermanos mayores que la rigió durante el siglo XVIII, José Ferro; y en segundo lugar, poner de manifiesto la presencia y vinculación de estirpes familiares con corporaciones penitenciales, como había sido el caso de los Ovando (Esteban -padre- y Juan de la Victoria -hijo-) con la Cofradía de la Columna de la parroquial de San Juan en la segundad mitad del siglo XVII y en los primeros años del XVIIII.

Andrés Camino Romero

Historiador. Director de la revista La Saeta

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