La devoción a la Virgen del Rocío

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Un claro ejemplo de devoción popular y de culto a la madre de Dios

shapeimage_2El extraordinario arraigo y su indiscutible originalidad iconográfica ocultan muchas veces historias, hechos y leyendas que componen el manto devocional de a quien el pueblo bautizó como La Novia de Málaga y que -si Dios quiere- coronará como Reina más pronto que tarde.

El Miércoles Santo de 1994 la crónica de Semana Santa del desaparecido Diario Málaga Costa del Sol, bajo una espectacular fotografía de María Santísima del Rocío en la Plaza de La Victoria, comenzaba así: Siempre se ha dicho que la jornada procesional del Martes Santo pertenece al Barrio de la Victoria. Tal vez, sí. Son tres las cofradías que bajan al centro desde el viejo barrio, pero la noche alta y la madrugada del Martes Santo pertenecen a la Señora del Rocío. Es más, el Barrio de La Victoria, es la Virgen del Rocío.

Este artículo pretende acercar un poco la historia devocional de la Novia de Málaga en su ciudad y por ende, en su barrio, en sus viejas calles; dejando así testimonio de cómo en tan solo ochenta años de estancia entre nosotros, la Virgen del Rocío ha conseguido calar tan hondo en el panorama devocional malagueño, siendo incluso una originalidad exportada en ocasiones a otras localidades. Entiendo incluso que la gran personalidad de la malagueña Virgen del Rocío ocultó, en parte, el eco y la posible influencia en nuestra ciudad a la gran devoción mariana andaluza, la Virgen del Rocío patrona de Almonte (la hermandad filial malagueña no se instituyó hasta 1979) y de la que su conocimiento no se popularizó, tal vez, hasta la llegada de las retransmisiones televisivas del camino y del popular salto de la reja a mediado de la década de los años ochenta. En el anterior número de la revista ROCÍO,El extraordinario arraigo y su indiscutible originalidad iconográfica ocultan muchas veces historias, hechos y leyendas que componen el manto devocional de a quien el pueblo bautizó como La Novia de Málaga y que -si Dios quiere- coronará como Reina más pronto que tarde.

El Miércoles Santo de 1994 la crónica de Semana Santa del desaparecido Diario Málaga Costa del Sol, bajo una espectacular fotografía de María Santísima del Rocío en la Plaza de La Victoria, comenzaba así: Siempre se ha dicho que la jornada procesional del Martes Santo pertenece al Barrio de la Victoria. Tal vez, sí. Son tres las cofradías que bajan al centro desde el viejo barrio, pero la noche alta y la madrugada del Martes Santo pertenecen a la Señora del Rocío. Es más, el Barrio de La Victoria, es la Virgen del Rocío.

Este trabajo pretende acercar un poco la historia devocional de la Novia de Málaga en su ciudad y por ende, en su barrio, en sus viejas calles; dejando así testimonio de cómo en tan solo ochenta años de estancia entre nosotros, la Virgen del Rocío ha conseguido calar tan hondo en el panorama devocional malagueño, siendo incluso una originalidad exportada en ocasiones a otras localidades. Entiendo incluso que la gran personalidad de la malagueña Virgen del Rocío ocultó, en parte, el eco y la posible influencia en nuestra ciudad a la gran devoción mariana andaluza, la Virgen del Rocío patrona de Almonte (la hermandad filial malagueña no se instituyó hasta 1979) y de la que su conocimiento no se popularizó, tal vez, hasta la llegada de las retransmisiones televisivas del camino y del popular salto de la reja a mediado de la década de los años ochenta. En el anterior número de la revista ROCÍO, Alberto Palomo Cruz hacía referencia en su artículo La originalidad manifiesta y poco reconocida de la Cofradía del Rocío a la conseguida e inigualable puesta en escena que la hermandad ha conseguido, tal vez sin proponérselo, con María Santísima del Rocío: Halo de doce estrellas, manos extendidas, color blanco y enmarcada en peana y trono de plata. En el lenguaje simbólico del cristianismo la plata, que se obtiene por refino, representa el alma que debe someterse a un proceso similar de purificación. Los Salmos comparan con la plata la palabra del Señor, también María en tanto que virgen sin tacha ha sido objeto de parecida comparación. La plata simboliza la luz de la luna, blanco, símbolo de pureza, fe y obediencia. La estampa de la Señora en la tarde noche del Martes Santo, también tiene una lectura teológica correcta: María, la Santísima Virgen en trono de plata mientras que su hijo, Jesús Nazareno es entronizado en madera dorada, luz de Sol, luz de Dios, luz verdadera. La Virgen es la luna, donde se refleja la luz del Sol y es ejemplo para toda la cristiandad.

María Santísima del Rocío marcha el Martes Santo bajo palio -símbolo que la Virgen fue el primer Sagrario de Cristo- de malla dorada y calada, otorgando otro hecho tangible a la hora de diferenciar a la Señora de San Lázaro del resto de advocaciones marianas de la Semana Santa de Málaga.

Alberto Palomo Cruz hacía referencia en su artículo La originalidad manifiesta y poco reconocida de la Cofradía del Rocío a la conseguida e inigualable puesta en escena que la hermandad ha conseguido, tal vez sin proponérselo, con María Santísima del Rocío: Halo de doce estrellas, manos extendidas, color blanco y enmarcada en peana y trono de plata. En el lenguaje simbólico del cristianismo la plata, que se obtiene por refino, representa el alma que debe someterse a un proceso similar de purificación. Los Salmos comparan con la plata la palabra del Señor, también María en tanto que virgen sin tacha ha sido objeto de parecida comparación. La plata simboliza la luz de la luna, blanco, símbolo de pureza, fe y obediencia. La estampa de la Señora en la tarde noche del Martes Santo, también tiene una lectura teológica correcta: María, la Santísima Virgen en trono de plata mientras que su hijo, Jesús Nazareno es entronizado en madera dorada, luz de Sol, luz de Dios, luz verdadera. La Virgen es la luna, donde se refleja la luz del Sol y es ejemplo para toda la cristiandad.

María Santísima del Rocío marcha el Martes Santo bajo palio -símbolo que la Virgen fue el primer Sagrario de Cristo- de malla dorada y calada, otorgando otro hecho tangible a la hora de diferenciar a la Señora de San Lázaro del resto de advocaciones marianas de la Semana Santa de Málaga.

El callejero

11074987_600182873451191_5553456562430971422_oUna costumbre inmemorial la que se tiene en España es la de nombrar una calle o una plaza con la advocación de una imagen religiosa. No hay que ir muy lejos para comprobar como una imagen de la Virgen María, presta su nombre a una calle, plaza e incluso al barrio que la cobija. Hablamos de Santa María de la Victoria, patrona de la ciudad y su diócesis.

La Virgen del Rocío tiene reflejado su nombre en la nomenclatura de varias vías malacitanas. En Carranque, barriada construida en los años 50 del siglo XX que combina viviendas unifamiliares modestas y edificios plurifamiliares de poca altura (y que funcionaba como un núcleo aislado de la ciudad) es el lugar donde se encuentra la calle Virgen del Rocío. Carranque es un ejemplo de la arquitectura de los tiempos de la autarquía, diseñado por Juan Jáuregui y Eduardo Burgos. Originalmente conocida como Barriada General Francisco Franco fue promovida por el obispo Herrera Oria. Las calles fueron bautizadas con diversas advocaciones de la virgen en nuestra ciudad. En la calle Virgen del Rocíoviven alrededor de trescientas familias y en su entorno se encontraba el Colegio PúblicoVirgen del Rocío, hoy en día desaparecido. Hasta bien entrada la década de los noventa, una representación de alumnos del colegio figuraba en la presidencia de la procesión del Martes Santo.

En el entorno natural de la imagen, el eje Victoria-Capuchinos-Barcenillas, podemos encontrar la Plaza Virgen del Rocío, bautizada con este nombre en 1987 gracias a la recogida de firmas que los vecinos de aquella zona hicieron para que dicho enclave recibiera el nombre de la Titular de la Hermandad del Rocío. Los años ochenta conocieron el apogeo de la festividad de Pentecostés, cuando la Virgen del Rocío era subida en procesión de gloria a la barriada de Pinosol y allí, en una capilla preparada para el acontecimiento, pasaba la noche custodiada por vecinos y devotos. Era intención de éstos la construcción de una definitiva capilla callejera que albergara a la imagen de la Virgen durante la noche del sábado al domingo de Pentecostés, idea que no pudo llevarse a cabo por diversos motivos. El entonces párroco de San Lázaro e inolvidable director espiritual de la Hermandad del Rocío, Francisco Ruiz Furest, junto al entonces albacea de cultos, Antonio Bandera -eterno enamorado de la Virgen del Rocío- fueron los impulsores y promotores de que La Novia de Málaga llegara a Barcenillas y a Pinosol, con objeto de acercar más feligreses a la iglesia de San Lázaro y divulgar la de- voción a la Madre de Dios en la figura de María Santísima del Rocío.

Los cofrades más veteranos añoran el regreso, la noche del Martes Santo, de la procesión del Rocío por calle Lagunillas, cuando la calle hervía de público en aceras, las saetas no dejaban avanzar a los tronos y las esquinas obligaban a hacer maniobra certera. Muchos hermanos de la cofradía y su actual descendencia provienen de dicha calle. Tal fue la identificación con la calle Lagunillas y la comunión existente entre los vecinos y la Virgen que durante décadas -y por obra y gracia de algún loco enamorado de la Señora- lució en uno de sus rótulos callejeros la nomenclatura Lagunillas del Rocío. Hace unos años y debido a que nunca fue denominada oficialmente con ese nombre por el Ayuntamiento de Málaga, se retiró del Rocío, para dejar Lagunillas a secas. Curiosamente, la popular herramienta de mapas callejeros Google Maps sigue haciendo referencia a dicha calle como Lagunillas del Rocío.

Retablos callejeros

retabloEvidentemente no vamos a encontrar cerámicas decimonónicas de la malagueña Virgen del Rocío, debido a que hablamos de una imagen que aún no ha cumplido su primera centuria. Se desconoce cual fue la primera pieza cerámica en la que se dejó plasmado su rostro. Lo más probable es que fuese a finales de la década de los años cincuenta del siglo XX, cuando aparecieran los primeros mosaicos, realizados y sufragados por devotos y vecinos del Barrio de La Victoria. Hoy en día todas ellas están desaparecidas debido a su deterioro, actos vandálicos o la demolición de los inmuebles que las albergaban, quedando tan solo testimonios verbales de su existencia. Un ejemplo de estos casos lo encontramos en calle Peña -en un edificio de inminente derribo- en cuya maltrecha fachada se ubica una cerámica firmada por Carmen Pastora, protegida por una reja que en ocasiones aparece engalanada con claveles blancos a modo de exvoto a la Virgen del Rocío.

De la década de los ochenta es el retablo callejero ubicado en Pinosol, muy cerca del local que servía como capilla nocturna y en la que se veneraba durante la vigilia de Pentecostés a la Virgen del Rocío. La cerámica -fechada en 24 de mayo de 1985- tiene la autoría de la artista malagueña Amparo Ruiz de Luna y se encuentra en muy buen estado de conservación.

Mucho más reciente es el caso de la promoción hecha por el periódico SUR en el año 1995 en la que se podía conseguir un azulejo con la reproducción de uno de los sagrados titulares de las cofradías agrupadas de Semana Santa de Málaga. Ni que decir tiene del éxito de aquella promoción y que, hoy en día, aquellas piezas gozan de esmerados lugares de veneración particular en negocios y casas particulares.

retablo2Ya en el presente milenio, el diario La Opinión de Málaga, lanzó una promoción de una cerámica dividida en piezas coleccionables protagonizada, única y exclusivamente, por María Santísima del Rocío. Tal vez se trata de la mayor divulgación devocional que se le ha dado a La Novia de Málaga ya que la promoción del mosaico fue anunciada, además de en el propio periódico, en los paneles de las paradas de autobuses, televisiones locales y otros medios de comunicación. Presten atención al texto que acompañaba a la publicidad de la promoción. Prácticamente resumen todo lo que pretende este artículo pero, ojo, hablamos de un texto externo que no fue dictado por cofrades del Rocío: Es hermosa, viste de blanco y todos la veneramos, es la Novia de Málaga. Esta Semana Santa, La Opinión te regala este precioso cuadro mosaico de María Santísima del Rocío. Cada malagueño tiene su cofradía, la imagen de su devoción, pero todos tienen algo en común: La Virgen del Rocío. Todos la veneran como suya. Porque es su novia. La Novia de Málaga…

La iniciativa popular malagueña queda reflejada en la realización y colocación en el año 2005 de un mosaico de María Santísima del Rocío en la fachada del hotel Tribuna Malagueña (ubicado frente a la emblemática Tribuna de los Pobres). La pieza, realizada por el ceramista malagueño y referente nacional en la materia, Pablo Romero, consta de 48 piezas en barro cocido y fue costeada por anónimos devotos de la Virgen del Rocío. Antes de su colocación definitiva, el mosaico estuvo expuesto en el escaparate del comercioTejidos Zaldi situado en la céntrica calle Nueva durante buena parte de la Cuaresma de 2005. El Martes Santo, el Alcalde de Málaga, Francisco De la Torre, descubrió el retablo cerámico al paso de María Santísima del Rocío por la Tribuna de de los Pobres.

El acceso al Centro de Salud Victoria -ubicado a escasos metros de la actual casa hermandad del Rocío- está presidida por un mosaico (también obra de Pablo Romero). La pieza fue donada por los propios trabajadores del centro y colocado la mañana del Martes Santo de 2008.

En la presente Cuaresma de 2011, el periódico SUR vuelve a contar con la efigie de María Santísima del Rocío. En esta ocasión protagoniza uno de los ocho platos de cerámica andaluza junto a otras imágenes malagueñas: las ocho más representativas de la Semana Santa de Málaga.

No quisiera acabar este apartado dedicado a la representación de la Virgen del Rocío en piezas cerámicas sin hacer referencia a multitud de mosaicos que se encuentran ubicadas en negocios y viviendas particulares de la ciudad y provincia, que son muestra irrefutable de la devoción y el cariño que se le profesa en nuestra tierra.

La Tribuna de los Pobres

No existe referencia cercana o documental acerca de cuando se levantó a la Virgen del Rocío por primera vez a pulso. A finales de los años 70 y en la década de los 80, fue una practica habitual en las cofradías malagueñas. El Rocío no fue una excepción, así que no era raro ver pulsos en las salidas; en los cruces; en el recorrido oficial y, por supuesto, en los encierros.

Nunca una maniobra de trono suscitó tantas pasiones, debates y controversias en la Semana Santa de Málaga. Hoy en día el pulso es una maniobra en decadencia, controlada y que se realiza en momentos puntuales.Muchas son las hermandades y cofradías que han levantado a pulso a sus titulares a su paso por la Tribuna de los Pobres. Sin embargo, el momento más esperado en ese enclave durante la Semana Mayor es la llegada a aquel enclave de la Virgen del Rocío, levantada a pulso desde hace años por el Alcalde de Málaga.

Proclamado ya como momento cúspide de la Semana Santa malacitana en infinidad de pregones, poemas, crónicas, exaltaciones, saetas, ensayos y coplillas populares:

En la tribuna de los pobres – con tres toques de campana – La Novia suelta un te quiero – es la Virgen del Rocío – cuando la suben al cielo.

Ponemos como ejemplo la letra que llevó a la comparsa Al Ladrón, a lograr el primer premio en la gran final del concurso de agrupaciones del carnaval de Málaga de 1999. En esta letra, el autor, David Santiago, hace referencia a una vieja, descuidada y criticada calle Carretería y Tribuna de los Pobres:

Mírala, tiene el corazón encogío

Y apenas se escuchan tambores.

Dicen que está ciega de tanto que ha visto,

Aguanta mi vieja,

No quiero que el cristo te escuche llorar.

Ayer me dijeron que Jesús Cautivo

Miró de reojo queriendo gritar

¡anda, dame ese capricho

que quiero escuchar mi nombre

y tragarme esos “te quiero”

mientras me suben al cielo

de mi tribuna de los Pobres!

No me cuentes más historias

de lo que está bien o mal,

que el Señor está en la gloria

y usted no es dueño de ná.

Qué mandamiento

dice que por calle Larios

haga falta un talonario

Para rezarle un Padrenuestro.

Y mientras reza,

la tribuna presumía

dice que en Carretería

sólo paran sinvergüenzas.

Tú no me llores si te roban las saetas,

que a mí me sobran las letras

y hoy me encuentro bien de voz.

Vieja, ciega y mal hablá, de churrete y delantal

déjame ser lazarillo de este Martes Santo;

Deja al rico en su sillón

y hazme un hueco en tu escalón,

que está la Virgen mirando.

¡Ahí la tienes frente a frente!

Al oído le contaba

cuando un martillo valiente

dio tres toques de campana

y no le hizo falta verla,

ni escuchar una saeta,

pa sentir escalofríos

Y mientras gritaba ¡guapa!

La escuché decir con rabia,

¡Esa es mi novia Rocío!

La Tribuna de los Pobres aguarda con celo la llegada del Nazareno de los Pasos y de su Madre del Rocío. Sin ir más lejos, el pasado Martes Santo de 2010 y antes que la cruz guía de la hermandad iniciara su anual peregrinaje, los medios de comunicación y testimonios de hermanos que pasaron por allí momentos antes, confirmaban que cuando la mañana rompía a mediodía, la Tribuna de los Pobres ya presentaba una afluencia inusitada de público. Tanto que aún quedaban tres horas para la salida de El Rocío.

El título de Novia de Málaga

Muy distinta era la Hermandad antes de la llegada de su titular mariana. Antes de su incorporación a la Agrupación de Cofradías, realizaba su salida (los años que lo hacía) en la noche del Viernes Santo. La Hermandad de los Pasos en el Monte Calvario encargó una talla de la Virgen María al escultor valenciano Pío Mollar. El imaginero rompió el canon de dolorosa habitual en el panorama cofrade andaluz y malagueño, realizando una imagen con una gran personalidad, con características propias de la iconografía levantina y con rasgos más gloriosos que de dolorosos. No voy a extenderme innecesariamente en más datos históricos que ya han sido tratados en numerosas ocasiones en anteriores números de Rocío, pero si es aconsejable una breve introducción para poner en antecedentes al lector: Tras su llegada, se puede decir que todo el barrio de La Victoria estaba entusiasmado con la Virgen del Rocío. Blanca la saya de tisú, blanco el manto de damasco y blancas las caídas de su palio; antes de salir el pueblo empezó a denominarla “La Novia de Málaga”, nombre con que todavía se la distingue. No es de extrañar que la noche del Martes Santo de 1931 fuese la calle Larios una masa compacta que esperaba impaciente la llegada de “La Novia de Málaga”

Siempre he sido defensor de la bellísima denominación con la que el pueblo malagueño obsequió a la Virgen del Rocío. Es decir, se trata de un título otorgado por el pueblo, no un modismo ni la interpretación cofrade o periodística de turno. Un dechado de hermosura a María Santísima del Rocío que representa, vestida de blanco, la nupcias de la Santísima Virgen con el mayor dolor en la calle de la Amargura.

El Bendito Nombre de Rocío

No hay Iglesia sin Pentecostés. Y quiero añadir: no hay Pentecostés sin la Virgen María. Así fue al inicio, en el Cenáculo, donde los discípulos «perseveraban en la oración con un mismo espíritu, en compa- ñía de algunas mujeres, de María, la Ma- dre de Jesús, y de sus hermanos», como nos relata el libro de los Hechos de los Apósto- les (1, 14). Y así es siempre, en cada lugar y en cada época. BENEDICTO XVI, Regina Caeli Pentecostés 2010. Libreria Editrice Vaticana

Una muestra auténtica de la pasión que la imagen de María Santísima del Rocío llega a despertar entre sus más allegados vecinos es que -no hace muchos años- una considerable parte de los comercios del Barrio de La Victoria lucían en sus rótulos el nombre de Rocío: Pescadería Rocío, Bar Rocío, Restaurante Rocío, Parking Rocío, Peña Victoriana El Rocío y así un largo etcétera. Demostrando la comunión existente entre el viejo barrio y la Virgen del Rocío.

Siguiendo la estela del artículo publicado en el anterior número de ROCÍO por Alberto Palomo Cruz, resulta cuanto menos curioso la circunstancia de como Málaga se convierte en la primera ciudad andaluza en tener una Virgen con la advocación de Rocío como titular de una hermandad de pasión. Mucho más tarde llegarían las incorporaciones a la Semana Santa de Sevilla (1952), Huelva (1974), Vélez Málaga (1980) y por último a Córdoba (1990). Los casos más claros de inspiración en la malagueña Virgen del Rocío los encontramos en Vélez Málaga y en la Ciudad Autónoma de Melilla. En Vélez, la imagen mariana es titular de la Hermandad de la Pollinica, viste parecido hábito, no tiene lágrimas en sus mejillas, luce halo de doce estrellas e incluso recibe el sobrenombre de La Novia de Vélez. En Melilla el caso es parecido, si bien la imagen luce sobre sus sienes una corona de canastilla. Como curiosidad, la Virgen del Rocío recibe culto en pleno Barrio de la Victoria melillense.

Rostros populares en la Victoria

Muchos han sido los rostros populares a nivel local y nacional que se postraron ante la Virgen del Rocío, convertida ya en un icono devocional referente en la ciudad de Málaga. No podemos olvidar que en el año 2006 la Princesa de Asturias, S.A.R. Doña Letizia Ortiz Rocasolano aceptó el nombramiento de Camarera Mayor Honoraria de María Santísima del Rocío. Aprovecho la ocasión para reclamar desde estas páginas la atención que la Hermandad debe cuidar para que el día en el que la Princesa de Asturias visite por vez primera la ciudad de Málaga, incluya en su agenda una parada en la iglesia de San Lázaro y rece una salve ante la Virgen del Rocío.

Propuestas a parte, El Rocío siempre se ha caracterizado por ser una Hermandad en la que siempre ha despuntado un hermano o devoto por conocido o por la repercusión mediática que puede tener su oficio. Son los casos de la exministra Magdalena Álvarez Arza o de la actriz y presentadora de televisión, Carmen Sevilla, que nos viene acompañando estos últimos años en la salida del Martes Santo. Pero si hay que destacar a una persona por la repercusión que tuvo en su día, es a la cantante Rocío Jurado, fallecida en el año 2006. Oriunda de Chipiona (Cádiz), Rocío Jurado pisó por primera vez la iglesia de San Lázaro el Lunes Santo de 1985, durante el desarrollo de la ofrenda floral Un Clavel para El Rocío. Rocío Jurado se plantó frente a La Novia de Málaga y entre su hija Rocío y su marido Pedro Carrasco expresó:

Es la Virgen más bonita de Andalucía ¡pero si es una mujer! ¡Qué hermosa eres Madre mía!

Como es lógico, los medios de comunicación allí presentes hicieron eco de aquella visita y aquellas frases. Este fue el caso del periódico ABC, que en su edición nacional publicó una fotografía de Rocío Jurado ante la Virgen del Rocío con el titular: Es la más bonita de Andalucía.

En 1985, la Hermandad del Rocío decidió salir como primera cofradía del Martes Santo. Antonio Gómez Téllez declaraba en SUR, el 1 de marzo de 1986 que El Rocío empezó a salir en primer lugar a petición propia “y será así mientras el resto de hermandades de Martes Santo siga incumpliendo el horario establecido”. Creo que con estas declaraciones se desmiente esa leyenda urbana ya tomada como versión oficial de que en los ochenta, al Rocío la castigó por incumplimiento de horarios la Agrupación de Cofradías. Con esta medida y con el nuevo recorrido de regreso planteado aquel año (Cruz Verde y Altozano en lugar de Cobertizo del Conde y Lagunillas) no es de extrañar que el público del día fuese en masa hacia la recogida del Rocío. La Gaceta Cofrade y SUR lo recogían así:

En la calle Frailes no cabía un alfiler, en Cruz Verde y Altozano se encendieron bengalas en honor del Nazareno de los Pasos y de la Virgen del Rocío. La cantante chipionera Rocío Jurado fue escoltada entre otros por el Gobernador Civil, Plácido Conde y por el Alcalde de Fuengirola, Sancho Adam. El trono de La Novia de Málaga no podía avanzar por el numerosísimo público allí congregado. Ya en el Jardín de los Monos, Rocío Jurado interpretó varias saetas desde un balcón ubicado encima de la cafetería Samoa en un encierro multitudinario al que acudieron más de 20.000 personas. El público despidió con gritos de Guapa, guapa y guapa a una de las vírgenes más representativas de la Semana Santa de Málaga.

Un crisol blanco en la ciudad

Cada Martes Santo, un reguero de piropos y vítores salen de las gargantas emocionadas de muchos malagueños que ven en la Virgen del Rocío a la más bella representación terrenal de la Virgen: Guapa, guapa y guapa le gritan. Toda mi vida participé en la procesión del Martes Santo como penitente morado, acompañando con luz al Nazareno de los Pasos. Por una u otra circunstancia siempre preferí la sección del Señor a la de la Virgen del Rocío: era más de la casa y éramos más los conocidos. Hasta que llegó el año en el que jubilé temporalmente el capirote y poder así matar el gusanillo del varal. Había metido el hombro en otros tronos menos en mi Hermandad y lo iba a hacer nada más y nada menos que con la Virgen del Rocío.

Créanme si les digo que no hay comparación con llevar a otra imagen. Observas las caras del público, como miran a la Virgen, como hablan con Ella en un diálogo místico inenarrable -recuerdo como una señora mayor hizo saltar las lágrimas a medio varal al ponerse de rodillas al paso de la Virgen del Rocío pidiéndole que se la llevara pronto con Ella al cielo porque los dolores no la dejaban vivir- y es que bajo el varal del Rocío uno vive toda una catarata de sentimientos.

A la Virgen del Rocío se la quiere -y mucho- en la ciudad. Es una devoción contrastada que rebasa los límites del viejo arrabal victoriano para extenderse por toda la ciudad de Málaga y su área de influencia. Basta conectarse a internet y encontraremos páginas y vídeos dedicados a La Novia de Málaga; grupos en las redes sociales y miles de enamorados de su bendita estampa: desde Chile a Francia, desde Barcelona a California.

Y una reflexión. Cada Semana Santa percibo aplausos más moderados, vítores y piropos más serenos al paso de la Virgen del Rocío. Málaga mira con ojos enamorados a la Señora. Pero con ojos diferentes a los de décadas pasadas. La Madre de Dios vive en San Lázaro desde hace ochenta años y, desde entonces, muchos de sus devotos hemos perdido a algún ser querido y sabemos que Ella los ha recibido en el Rocio del Cielo, que los recogió en sus brazos abiertos y los llevó ante el Padre y el Hijo. Cuando la vemos en la calle, bajo palio, mecida por bulerías, su dulce sonrisa se convierte en guiño divino de consuelo. La miramos de otra manera, como madre, consejera y abogada ante Dios Todopoderoso. Amén.

Alejandro Reche Puerto

Secretario de la Hermandad

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