Manuel Donato Sánchez Pérez, gran hermano mayor

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En la historia de la cofradía del Rocío abundan los nombres de hermanos mayores que muchos recuerdan tan sólo por nombres y apellidos. ¿Cómo eran? ¿Qué pensaban? Si en la revista Rocío de la Cuaresma de 2006 descubríamos el nombre del hermano mayor más antiguo documentado, Joseph Ferro (allá por 1795), desde aquí intentaremos acercarles biografías de marcado carácter cofrade sobre quiénes, un día, decidieron ponerse al frente de la Hermandad. La persona a la que dedicamos este es Manuel Sánchez Pérez, hermano mayor durante tantos años y cofrade entusiasta.

Manuel Donato Sánchez Pérez, ex hermano mayor de esta Real hermandad, fue el primer hermano mayor a partir de la reorganización de la hermandad en 1924. Nació a finales del siglo XIX y aunque lo hizo en calle Marquesa de Moya, por haber vivido la mayor parte de su vida en calle Victoria número 100 y posteriormente en calle Huerto del Conde número 19, se sentía absolutamente victoriano.

Ya desde sus comienzos se tuvo que enfrentar con situaciones verdaderamente caóticas, pues se encontró con una hermandad sumida en el olvido y la dejadez, situación que la revista La Pasión de Cristo, de 1931 describe diciendo: pues nos consta que al ser reorganizada la junta de gobierno, todo lo que encontró en la iglesia de San Lázaro fue una imagen de Jesús eclipsada en el polvo y la miseria, y un templo convertido en muladar.

Años después, en los terribles sucesos de 1931 y 1936, nuevamente la hermandad quedó arrasada, sin titulares, sin tronos ni enseres y con su sede canónica vacía y destrozada.

Su tenacidad y su encomiable gestión, junto con sus hermanos de la junta de gobierno, pudo sobrepasar esas difíciles etapas. Con escasos recursos económicos, pero con el mayor entusiasmo, consiguieron que la hermandad continuara viva y creciendo en el tiempo, hasta llegar a lo que hoy disfruta nuestra corporación en bienes espirituales y materiales.

Dado su gran espíritu cofrade, también hizo que la Semana Santa malagueña fuera enriquecida con bienes, que sus ideas geniales y sus actuaciones aportaron a la Agrupación de Cofradías de Málaga.

El Martes Santo, día siete de abril de 1925, salió en procesión, por primera vez en el siglo XX, la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario, imagen atribuida, en un principio, al escultor José Micael Alfaro.

Por la relación profesional, como representante, que Sánchez Pérez mantenía con el escultor valenciano Pío Mollar Franch, Jesús de los Pasos estrenó un precioso trono bañado en oro de veintidós quilates, construido en los talleres de este escultor, siendo muy elogiado por la prensa local de la época. Igualmente se estrenaron los equipos y enseres de la procesión y se adecentó la iglesia de San Lázaro, restableciéndose la normalidad en los cultos internos.

En la procesión del Martes Santo del doce de abril de 1927, Sánchez Pérez figuraba como mayordomo de trono. Este mismo año de 1927, propuso en el comité ejecutivo de la Agrupación de Cofradías que se dotara al ente agrupacionista de una bandera como símbolo o emblema que la represente en todo momento.

Esta propuesta fue muy bien acogida por el comité y posteriormente por la asamblea. Asimismo se acordó que la bandera fuera bendecida por el obispo de la iglesia de la Victoria, por ser la patrona de Málaga, que la madrina fuera la esposa de Antonio Baena y que éste fuera el primer abanderado.

La noticia fue difundida por la prensa local, que la aceptaba porque el alma de la Semana Santa malagueña debía estar representada en todos los actos de índole religioso que se celebrasen y el pabellón donde debía ondear era su sede social. Su realización no se llevó a efecto ese año.

Con la intención y el deseo de la hermandad de que a ésta se la pusiera bajo la advocación de una imagen de la Santísima Virgen -que se denominaría del Rocío- la constante gestión del hermano mayor, Sánchez Pérez, logró el regalo de una imagen dolorosa cuya donante fue la señora María de los Dolores, viuda de Pina.

Esta imagen dolorosa, que en un principio se atribuía al excelso escultor Martínez Montañés, era de autor desconocido perteneciente a la imaginería malagueña del barroco tardío (último tercio del siglo XVII y primera mitad de XVIII). Su bendición se llevó a cabo el domingo 11 de noviembre de 1928 en una solemne función religiosa.

También en este año de 1928 la Agrupación de Cofradías acordaría que la bandera que había de ser construida tuviese por un lado los colores de Málaga y por el otro los de la Agrupación y, si es posible, estrenarla en la procesión del Resucitado de la próxima Semana Santa.

El veintidós de marzo de 1929 se abre la puerta lateral de la iglesia de San Lázaro, por donde saldría la procesión del Martes Santo del día veintiséis del mismo mes y año.

Este mismo año de 1929 la esposa de Sánchez Pérez, Amparo Rubio Márquez, confeccionó las capas, capirotes y túnicas de mayordomos y campanilleros y seis túnicas para los portadores de insignias, encargándose del orden y decoración del camarín del Señor y del templo todos los días del año.

El Viernes Santo, veintinueve de marzo de 1929, se restableció el Vía Crucis al Monte Calvario, saliendo de la iglesia de San Lázaro a las cinco de la madrugada y portando el guión de la hermandad el hermano mayor, Sánchez Pérez.

En el ejercicio 1928-29, Manuel Sánchez Pérez actúa como secretario de la comisión investigadora de gastos procesionales del comité ejecutivo de la Agrupación de Cofradías.

Debido a que la imagen dolorosa de la Virgen del Rocío fue retirada por sus donantes, se encargó una nueva imagen al escultor Pío Mollar Franch, del que era representante en Málaga Sánchez Pérez y que fue costeada por Joaquín León Cabello y su esposa Clotilde del Pino.

Esta nueva imagen fue bendecida en una ceremonia solemnísima el domingo ocho de marzo de 1931, tras la misma y por concesión especial del obispo, ya que San Lázaro no era parroquia, fue bautizada una niña, décimo hijo de Manuel Sánchez Pérez,  a la que impuso el nombre de María del Rocío, siendo sus padrinos el hermano mayor honorario, Joaquín León del Pino y su esposa, Clotilde del Pino, camarera mayor y actuando como testigo, entre otros, Antonio Baena Gómez,  presidente de la Agrupación de Cofradías.

En los vandálicos sucesos del doce de mayo de 1931, la hermandad pierde todo su patrimonio y con ello a la imágenes de Jesús de los Pasos y María Santísima del Rocío.

Once de agosto de 1931. Reunión del comité ejecutivo de la Agrupación de Cofradías, en la que su presidente, Antonio Baena Gómez, tras exponer la situación en que se encontraban las cofradías, pidió a los presentes sus opiniones al respecto. Enrique Navarro dijo que, puesto que la Semana Santa había dejado de existir, se disolviera la Agrupación de Cofradías.

En contraposición a lo expuesto por Enrique Navarro Torres, Manuel Nogueira propuso que se continuara hasta que las circunstancias motivaran la disolución, pidiendo la unión de todos en esos momentos difíciles. Esta propuesta fue apoyada por Díaz Serrano y Sánchez Pérez, quedando aprobada la moción de continuidad.

El catorce de agosto de 1931 se reunió la junta general de la Agrupación. En ella se aprobó la continuidad de la entidad, nombrándose un nuevo comité ejecutivo en el que, bajo la presidencia de Antonio Baena, Manuel Sánchez Pérez figuraba como vocal adjunto.

El siete de marzo de 1937 se reunió, por primera vez después de la desgraciada etapa vivida, la junta de gobierno de la hermandad, presidida por su hermano mayor, Manuel Sánchez Pérez, en la que se tomaron los acuerdos de que continuarán las mismas personas que formaron la anterior junta de gobierno y que se acometiera la reposición de las pérdidas materiales y religiosas sufridas.

Domingo de Ramos de 1938. Se bendice una nueva imagen de María Santísima del Rocío (la imagen actual). Esta nueva talla se debe, también, al escultor Pío Mollar Franch y también fue costeada por Joaquín León Cabello y su esposa Clotilde del Pino. Como en las anteriores bendiciones y como se pueden apreciar en las fotografías que ilustran este artículo, el acto revistió de gran suntuosidad.

En junta de gobierno de veinticuatro de abril de 1938, Sánchez Pérez propone restituir la ostentación del título de Real, por haberse perdido y el documento por el que se ampliaba el título de la hermandad con el de María Santísima del Rocío.

En junta de gobierno de diecinueve de junio propuso se solicitara el Jubileo de las XL horas.

En asamblea general de la Agrupación de Cofradías del ocho de marzo de 1938 se designan al cronista de la Agrupación, Joaquín Díaz Serrano y a Manuel Sánchez Pérez para que confeccionen un reglamento sobre el normal funcionamiento de la nueva sede de la Agrupación en calle Luis de Velázquez.

El 30 de mayo de 1938, Sánchez Pérez propone se haga constar en acta la gratitud de todos a su presidente, Enrique Navarro Torres, propuesta que fue unánimemente aceptada.

En sesión celebrada por el Ayuntamiento de Málaga el día veintiocho de diciembre de 1939 se declara al Vía Crucis de la hermandad como Vía Crucis oficial de Málaga.

En la Semana Santa de 1940 solamente salió en procesión la imagen de María Santísima del Rocío y en 1941, tras una serie de problemas de índole artística y tras su solemne bendición, salió a las calles de Málaga la nueva imagen de Jesús de los Pasos en el Monte Calvario, obra también del escultor Pío Mollar Franch.

En junta de gobierno de la Agrupación de Cofradías de veinte de mayo de 1943, se plantea a las cofradías la prohibición de vender lotería en Málaga, a lo que se opone Sánchez Pérez: La cofradía de San Lázaro piensa seguir repartiendo lotería y que la Agrupación adopte la actitud que estime oportuna. El presidente aceptó el criterio del hermano mayor del Rocío.

En junta de gobierno de la hermandad de 30 de junio de 1946, Manuel Sánchez Pérez, cansado y fatigado de tantos años entregados a la cofradía, pide se abstengan de votarlo para hermano mayor porque quiere descansar de su cargo.

En junta general ordinaria de ocho de septiembre de 1946 se nombra hermano mayor interino a José Luis Bao Ortiz y al despedirse, Sánchez Pérez dice que en una visita que había realizado al obispo de la diócesis de Málaga, le había pedido que hablara con Francisco García Grana para que éste se hiciera cargo de la hermandad.

En el acta de la junta de gobierno de la Agrupación de Cofradías del día doce de julio de 1946,  se dice: Asuntos de Oficio. Otros más y entre ellos el de Manuel Sánchez Pérez, despidiéndose como hermano mayor de su cofradía por motivos de su quebrantada salud, lamentando no poder seguir cooperando como siempre lo hizo en esta entidad. 

La presidencia y otros señores, entre ellos Enrique Navarro, los vicepresidentes, los que conocen de antaño la labor sin límites de este gran cofrade malagueño, impulsor cien por cien del auge a que han llegado nuestros desfiles, no pueden permitir su alejamiento total y al mismo tiempo que se está ordenando la comunicación por oficio de cuanto lo lamenta la Agrupación, se consigue y acepte se le incluya como vocal en la comisión de cultos y así se hace con la satisfacción general.

En junta de gobierno de la hermandad de veinte de diciembre de 1953, se debate el decreto del Obispado de Málaga por el que la iglesia de San Lázaro pasa a ser parroquia, asistiendo los señores Sánchez Pérez y León Cabello.

El veintisiete de marzo de 1954, Manuel Donato Sánchez Pérez es elegido por unanimidad para formar parte de la junta de gobierno de la hermandad como consejero, debido a su experiencia. En este cargo permanecerá hasta su muerte, el veinticinco de marzo de 1971.

Como final de esta exposición, en retazos, de la vida cofrade de este singular hermano mayor, no podría olvidar a su familia, esposa e hijos, que con él formaron un conjunto dedicado en cuerpo y alma al servicio de la hermandad y, sobre todo, a su esposa y camarera mayor, Amparo Rubio Márquez, cuya labor, callada y sin ánimo de destacar en ningún momento, fue única y de lo más admirable.

Rafael Fernández Doblas

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