La Virgen del Rocío y su llegada a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de los Pasos

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Necesariamente hay que iniciar este relato histórico haciendo mención a la «Hermandad de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario», puesto que a sus cofrades de comienzos del pasado siglo XX se debe la iniciativa de incorporar como cotitular una imagen de la Virgen. Fundada la citada corporación en 1706 en la iglesia de San Lázaro, se dedicó en origen a celebrar los cultos en honor de su titular, ejercitar el Vía Crucis, enterrar a sus hermanos y procesionar al Señor de los Pasos cuando las condiciones pecuniarias así lo permitían, siendo la última vez que se realizó en el siglo XIX en el año 18961.

Después de un breve período de inestabilidad institucional, resurgió en 1902 la «Ylustre y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de los Pasos Sacramental», siendo elegido hermano mayor José González Rabaneda, quien comunicó al Gobierno Civil la formación de una junta directiva y, además, envió dos ejemplares de los Estatutos, ateniéndose a lo dispuesto en la Ley de Asociaciones de 30 de junio de 1887 y en el Real Decreto de 19 de septiembre de 1901. Tras esta información, no se volvería a tener nueva constancia documental hasta 1908, recogiéndose en la prensa local la noticia de una reunión que los hermanos del Nazareno de los Pasos mantendrían para la designación de campanilleros y bastoneros2. Esta reseña quedó meramente como anecdótica, pues finalmente no se registró la tan ansiada salida procesional de la hermandad en la Semana Santa de ese año. Negros nubarrones volvieron a cernirse sobre esta institución nazarena en 1924, quedando disuelta en el mes de septiembre bajo la presidencia de Ricardo Ramírez Vergara, quien había solicitado del Gobierno Civil la certificación de disolución de la cofradía a tenor de la situación interna por la que se enajenó propiedades y se dejaron de celebrar las funciones religiosas en honor del sagrado titular3.

REORGANIZACIÓN
Un mes más tarde, el 5 de octubre, surgía un nuevo proceso refundacional que, esta vez, sí llegó a fructificar, coincidiendo con el período de apogeo y esplendor de la Semana Santa que tuvo como indispensable punto de apoyo la creación de la Agrupación de Cofradías el 21 de enero de 19214. En un escrito dirigido al Gobierno Civil el 16 de octubre de 1924 se comunicaba la composición de la junta directiva encabezada por Francisco Linares Vivas5, quien, presumiblemente, solicitara el ingreso en la entidad agrupacional, siendo admitida en la junta general del 7 de enero de 19256.

Planteo tal cuestión sobre Francisco Linares porque existe una laguna documental muy importante que no ayuda, para nada, a la hora de aclarar los cambios que se producían en la hermandad. Lo lógico hubiese sido que él, como hermano mayor o ‘primer hermano mayor» –también se denominaba así al cargo de mayor responsabilidad–, lo peticionara, aunque en las actas del organismo agrupacional del año 1925 no consta que asistiera a ninguna de las reuniones, pero sí el secretario-contador, Ramón Jiménez, y el primer albacea, José Fernández, ambos impulsores de la renovación de la hermandad junto a Salvador Trella, Juan Gambero y José Molina7.

Cabe la posibilidad que Francisco Linares Vivas confiase la labor de representación de la hermandad en los mencionados directivos por cualquier eventualidad personal. Sí descarto que Manuel Donato Sánchez Pérez fuese el hermano mayor en ese período, como se ha asegurado en alguna que otra publicación8.

Una vez admitida en la Agrupación de Cofradías, la Hermandad de los Pasos salió en procesión, por primera vez, en la noche del Martes Santo 7 de abril de 1925, junto a la de «Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna, Santísimo Cristo de la Exaltación y Nuestra Señora del Mayor Dolor de la Santa Vera Cruz» y «Nuestro Padre Jesús de la Humillación». El recorrido previsto era: Victoria, plaza de la Merced (lado izquierdo), Álamos, Torrijos –en la actualidad Carretería–, Pasillo de Santa Isabel, Arriola, Atarazanas, Martínez, Marqués de Larios, plaza de la Constitución, Granada, plaza de la Merced (lado derecho) y Victoria9. La revista «La Saeta» anunciaba que, desde el mes de octubre de 1924 hasta la Cuaresma de 1925, se había conseguido que Jesús de los Pasos luciera un nuevo trono construido en Valencia por el Taller de Pío Mollar, además de enseres procesionales y equipos de nazarenos10.

Por otra parte, la prensa local se deshacía en elogios por «la ímproba labor desarrollada por estos cofrades que en corto espacio de tiempo consiguieron reorganizar una Cofradía que tenía gran importancia años atrás, pero que los anteriores directivos dejaron abandonada. Como los numerosos efectos y bienes que poseía han desaparecido, los nuevos hermanos han tenido que adquirirlos de nueva construcción»11.

Pasada la Semana Santa, los hermanos de los Pasos en el Monte Calvario debieron sentirse satisfechos por el resultado de su primera salida procesional a pesar de los inconvenientes que se habían encontrado. Pienso que, por este tiempo, hubo de producirse algún cambio significativo en la dirección de la hermandad, pues José Pulido que ostentaba el cargo de segundo hermano mayor en la junta de gobierno comandada, hasta entonces, por Francisco Linares Vivas, comenzaba a tomar cierto protagonismo, asistiendo a las juntas generales de la Agrupación de Cofradías a partir del 15 de mayo de 1925 y manteniéndose en esta línea participativa a lo largo de todo el año.

En la información que la prensa local facilitaba sobre los cargos y las novedades para la procesión de 1926, se hacía mención a que José Pulido era el hermano mayor12. Por lo tanto, en la fecha antes referida hubo de producirse el cambio que apuntaba, reemplazando Pulido a Francisco Linares, quien, más adelante, sería nombrado hermano mayor honorario13. Véase lo que se recogía en los medios escritos sobre la salida procesional de 1926: «Dado el poco tiempo que lleva organizada esta procesión, es digno de mérito la labor realizada por sus cofrades que en su desfile en la noche de ayer dieron la sensación de ser una cofradía de mucho más número de años». Al margen de esta consideración, también se resaltaba el estreno de las túnicas de los nazarenos, así como los nuevos elementos incorporados al trono, cuatro arbotantes que iluminaban a la imagen del Señor que lucía una nueva corona, ofrendada por los directivos. La presidencia estuvo formada por el teniente coronel Mateo Trillo, en representación del Gobernador Militar; el concejal Abujador, en sustitución del Gobernador Civil; y Antonio Sánchez, por la Cruz Roja14.

Durante el verano de 1926 debieron producirse nuevos cambios en el seno de la hermandad, ya que no se entendería que en la sesión agrupacional del 15 de septiembre de 1926 se comunicara el nombramiento de Manuel Donato Sánchez Pérez delegado de la hermandad, junto a José Fernández y Ramón Jiménez, respectivamente15. Soy de la opinión, aunque no pueda probarlo documentalmente en este artículo, que en ese período cronológico Sánchez Pérez había tomado el control de la cofradía por su personalidad, carisma y claridad de ideas y que iría haciéndolas realidad, como la incorporación de una titular mariana a la hermandad. Si se parte de esta premisa, una de las primeras acciones se encaminó a solicitar el título de «Real» para la hermandad, el cual se obtuvo por concesión de Alfonso XIII. La prensa local en 1927 se hacía eco de este logro reconociendo que: «recientemente le ha sido concedido el honroso título de Real Cofradía». Igualmente facilitaba la relación de cargos –Manuel Donato Sánchez Pérez ejercería de mayordomo del trono del Señor– y los estrenos procesionales para el desfile del Martes Santo de 192716.

BENDICIÓN DE LA VIRGEN
Con la llegada del año 1928, la junta de gobierno dirigida por Sánchez Pérez se planteó definitivamente la incorporación de la titular. Por tal circunstancia, uno de sus miembros, José Pina Lorente, propuso ceder una Dolorosa del siglo XVIII, propiedad de su madre Josefa Lorente, hasta que la hermandad pudiese contar con una de su propiedad17. El acto de bendición tuvo lugar el 11 de noviembre de ese año en la iglesia de San Lázaro, anticipándolo la prensa local de este modo: «Solemnes cultos que con Real Presencia del Soberano Señor Jesús Sacramentado, celebrará (D. m.) el día 11 de noviembre de 1928, la Real Hermandad de N. P. Jesús de los Pasos en el Monte Calvario con motivo de la Congregación (sic) [bendición] de una Imagen de María Stma. del Rocío y para su mayor honra y gloria. El día 11 de noviembre a las ocho y media de la mañana tendrá lugar la Misa de Comunión general, que será aplicada por todos los hermanos difuntos de esta Cofradía. A las once de la mañana, solemne función religiosa en la que tendrá lugar el acto de la Bendición y Consagración de la Imagen de Nuestra Señora María Santísima del Rocío, estando el panegírico a cargo del M. I. Sr. Dr. Antonio García y García, penitenciario de esta Santa Iglesia Catedral y capellán de honor de esta Hermandad»18. Sin embargo, esta imagen advocada del Rocío recibió culto pero no llegó nunca a ser procesionada. Por lo que parece para 1929 se encargó una imagen, que ya sí sería de propiedad, al escultor valenciano Pío Mollar Franch. La elección del artista no fue producto del azar, se debía a que el propio hermano mayor Manuel Sánchez lo representaba en Málaga y Córdoba, teniendo su oficina en calle Victoria no 122, principal19.

Pese a contar la hermandad con una titular mariana, ésta no figuraba todavía en el título corporativo, como se aprecia en la revista «La Saeta» de 1929: «Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario»20. La imagen cristífera siguió procesionándose únicamente hasta 1931, año en que la imagen realizada por Pío Mollar quedaba por fin incluida en la hermandad. Para la bendición de la nueva titular se eligió la fecha del 8 de marzo. La prensa local recogía la siguiente información: «Hoy termina el solemne y devoto Triduo que con la Real Presencia del Soberano Señor Jesucristo Sacramentado, y para la mayor honra y gloria de Ntro. P. Jesús Nazareno de los Pasos en el Calvario, dedica y consagra a su sagrado titular la Real, Ilustre y Venerable Hermandad Sacramental de su nombre, canónicamente establecida en esta iglesia. A las nueve, tendrá lugar la misa de comunión general con plática por el citado orador. A las once de este mismo día se celebrará solemne función de estatutos, en la cual tendrá lugar el acto de la Bendición y Consagración de la nueva imagen de María Santísima del Rocío, titular de esta Hermandad, con aprobación de la autoridad eclesiástica, estando el sermón a cargo del elocuente orador sagrado M. Ilustre Sr. Lcdo. D. Manuel Lumpié y León, canónigo de esta S. I. Catedral. A la terminación de la santa misa se cantará solemne Salve a toda orquesta en honor y gloria de la augusta Señora María Santísima del Rocío, que quedará desde este día, constantemente expuesta a la veneración pública»21. En la reseña periodista no constaba que los padrinos de la ceremonia fuesen el hermano mayor honorario Joaquín León Cabello y la camarera mayor Clotilde del Pino Ruiz22.

En la revista «La Saeta» de 1931, a diferencia de la edición de 1929, ya se incluía la advocación de la Virgen en la denominación corporativa: «Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario y María Santísima del Rocío»23. En esta misma publicación cofrade, el director Francisco Morales López tuvo a bien reproducir una fotografía de la titular mariana con este pie: «Nueva escultura de María Santísima del Rocío, que este año desfilará por vez primera con la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Calvario»24. También y en este mismo vehículo de información se reseñaba: «La próxima Semana Santa según las noticias que poseemos, esta Hermandad, procesionará por vez primera el nuevo Paso de María Stma. del Rocío, debiendo significar de forma plausible y digna del mayor elogio, la generosa esplendidez y eficaz cooperación que al indicado fin prestaron los entusiastas cofrades, protectores de la Hermandad D. José Masó y D. Joaquín León y los directivos señores Fernández, Rojas y Bombarelli, quienes verán realizado su magno proyecto»25.

«Al aparecer la Virgen en las puertas del sagrado recinto, estalló una cerrada ovación, continuada de numerosos vivas. Y entre vítores y frenéticas aclamaciones recorrió todas las calles del itinerario»

PRIMERA SALIDA DE LA TITULAR
La hermandad fijó el siguiente itinerario procesional para la primera salida de la Virgen del Rocío con el Señor de los Pasos en el Monte Calvario: Victoria, plaza de Riego –actual de la Merced–, Álamos, Torrijos, Puerta Nueva, Pasillo de Santa Isabel, Cisneros, Especerías, Nueva, Puerta del Mar, Atarazanas, Torregorda, Alameda (centro), Marqués de Larios, plaza de la Constitución, Granada, plaza del Siglo, Méndez Núñez, plaza del Teatro, Álamos, Cárcer, Madre de Dios, plaza de Riego (lado izquierdo), Merced, Huerto del Conde, Cobertizo del Conde, Lagunillas, plaza de la Victoria, Cristo de la Epidemia, San Patricio, plaza de Alfonso XII, General Ibáñez, Ferrándiz y a su templo26. Como se ha visto sería un peregrinar callejero muy completo, sobre todo por calles del barrio de la Victoria donde inusualmente transitaban los cortejos procesionales.

La prensa local publicaba en sus páginas la crónica de la salida de la «Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario y María Santísima del Rocío», resaltando que, a las nueve de la noche, «salió, entre vítores y aclamaciones esta procesión, cuyas imágenes son sentidamente veneradas por todo el aristocrático barrio de la Victoria». La información se centraba, principalmente, en la titular mariana. En primer lugar, se hablaba del nuevo trono que resultó ser «una verdadera joya de arte», que «realzaba su alumbrado». En segundo, se destacaba que «la nueva imagen, bellísima escultura, mereció justos elogios de cuantos la admiraron, con lo cual, los elementos que integran esta Hermandad, pléyade de fervientes religiosos, han puesto la nota típica en la Semana Mayor» y que «al aparecer la Virgen en las puertas del sagrado recinto, estalló una cerrada ovación, continuada de numerosos vivas. Y entre vítores y frenéticas aclamaciones recorrió todas las calles del itinerario». Destacó este año, a diferencia de otros, la notable presencia en el cortejo de autoridades civiles y militares, hermanos mayores honorarios, representantes de la Agrupación de Cofradías y de hermandades penitenciales, que conformaron la presidencia de la que también formó parte el hermano mayor Manuel Donato Sánchez Pérez. Concluía la descripción periodística reseñando que «a altas horas de la madrugada regresó el cortejo a su templo, siendo vitoreado con entusiasmo el venerado titular por numeroso público que se había estacionado en los alrededores»27.

ACTOS VANDÁLICOS
Desgraciadamente la alegría de los cofrades victorianos les duró relativamente poco, dado que en los vandálicos asaltos y quemas de conventos e iglesias de los días 11 y 12 de mayo de 1931, quedaron destruidos los sagrados titulares de la Hermandad de Jesús de los Pasos y la Virgen del Rocío28. Fue un golpe devocional enorme, ya que tocaba empezar de cero tras el inmenso esfuerzo realizado por directivos y hermanos desde la reconstitución en 1924 de esta corporación de nazarenos. Inmediatamente después de estos hechos, los cofrades se apresuraron a encargar una nueva talla de la Virgen del Rocío a Pío Mollar, lo más parecida posible a la desaparecida, que corrió por cuenta de los padrinos de la anterior imagen de la titular. Para 1935, la efigie estaba finalizada pero dada la crispación política y social que imperaba en España en general y Málaga en particular, los directivos no se atrevieron a bendecirla, siendo ocultada por Rafael Fernández Muñoz y José Pacheco Salinas en el domicilio de este último pero luego se decidió trasladarla por precaución a la vivienda de Federico Vallés Fuentes, que vivía en la primera planta del edificio29. Normalizada la situación tras la Guerra Civil, la Virgen del Rocío era bendecida por el canónigo de la Catedral Rafael Contreras, en quien había delegado el obispo Balbino Santos Olivera, el Domingo de Ramos 10 de abril de 1938 en la restaurada y reabierta al culto público iglesia de San Lázaro30.

Desde entonces la devoción a la Virgen del Rocío fue aumentando de tal manera que terminó superando a la del Cristo conociéndose progresivamente a la cofradía como la del «Rocío», eso en cuanto a lo que respecta a la hermandad. En lo que concierne a la parte externa, la devoción a la «Novia de Málaga» ha sido y es un fenómeno que se ha extendido por la ciudad y tan solo es comparable al de otras pocas imágenes del concierto procesional malacitano. Una suma de factores –tanto internos como externos– fueron suficientes para que el obispo Jesús Esteban Catalá Ibáñez autorizara la coronación canónica de la Madre de Dios bajo la advocación del Rocío, que tuvo lugar el 12 de septiembre de 2015 en el interior de la Santa Iglesia Catedral.

Andrés Camino Romero
Director de La Saeta

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