Trono de Nuestro Padre Jesús Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario

La simbiosis creativa que se conjura en este trono da como resultado un depurado trabajo donde a las formas arquitectónicas esgrimidas por Jesús Castellanos, se le añaden las labores de excelsitud de talla de Antonio Martín, a la vez que se complementa el conjunto con relieves e imágenes de virtuosismo artesanal aportado por Manuel Carmona.

Se plantea como decíamos unas formas arquitectónicas primigenias que dejaban menos soluciones decorativas de las actuales, pero que han enriquecido el corpus ornamental del trono.

De esta manera se proyecta una solución arquitectónica central que como capilla anqueada por aletones y columnas compuestas, se ven rematadas por una zona avenerada y por un arco decorativo, como crestería semicircular. A ambos lados se distribuyen unos paneles rectangulares en los que se colocan movidas cartelas, en donde destacan sus tondos centrales y los movimientos de hojarascas y volutas de sus zonas centrales apergaminas. Un saliente rectangular y vertical hace de cuerpo de separación entre las capillas centrales y las esquinas, que como capillas de ménsulas y volutas cubren estos espacios. La sucesión de estos elementos en los laterales del trono se ve incrementada por la introducción de dos cartelas más, que en número de cuatro conforman las existentes en los costados, así como unas pequeñas capillas con columnas salomónicas. Resaltable resulta el coronamiento, pues mediante una cestería tallada y dorada, se continúa en altura con los elementos decorativos, además que las perinolas que a modo de pináculos coronan las capillas centrales coincidiendo con las columnas.

La iluminación final es una aportación destacable en la talla de Antonio Martín, pues aunque se parte de la idea del diseño, la configuración de los arbotantes de las esquinas que tienen su continuidad en los tres brazos del frente y la trasera le dotan de una visión de conjunto de luz que arropa estas zonas de una manera peculiar. Así podemos encontrarnos con los arbotantes de las esquinas además de otros grupos de tres brazos, tanto en el frente y la trasera como en los laterales, pegados o ubicados en las zonas cercanas a los de los ángulos por lo que la sensación de arropamiento es mayor, a excepción de las zonas centrales de los laterales que quedan huérfanas de iluminación.

Todo el conjunto se sustenta sobre un movido baquetón tallado y por encima de este un friso igualmente tallado hace de base al arranque arquitectónico y decorativo. Las cabezas de varal de este trono resaltan por la profusa talla de grandes hojarascas y por su originalidad dentro de este elemento del trono procesional en Málaga, pues la madera tallada y dorada deja ver unas excelencias resaltables en estos elementos que en otras ocasiones pasan desapercibidos.

Programa iconográfico

En este programa iconográfico resaltan algunas peculiaridades, pues a la vez de configurar un eje escultórico, mediante el nacimiento, la muerte, pasión y resurrección, se verifica la sacramentalidad de esta corporación con la inclusión de un ángel que nos muestra la custodia que referencia a su vez la existente en la Catedral malacitana.

A las escenas de El Nacimiento, la Piedad y la Resurrección, además del ángel reseñado, hay que añadir los tondos de las cartelas con escenas de la pasión de Cristo, que nos muestran La Entrada en Jerusalén, La Oración en el Huerto, Beso de Judas, interrogatorio de Pilatos, ángel confortando a Cristo, Calvario, Descendimiento, Soledad de María, Ascenso de la Cruz y Traslado al Sepulcro. A todo ello hay que añadirle los ángeles plañideros de las capillas de las esquinas así como los evangelistas de las capillas menores laterales.

Diseño y ejecución

Como ya hemos referido su diseño se debe al malagueño Jesús Castellanos, mientras que el sevillano Antonio Martín realizaba la talla y el extremeño Manuel Carmona la imaginería, siendo dorado por el taller de Arosa en 1993.

Bajo los seis varales del trono del Nazareno se disponen 176 hombres de trono, que sobre camisa blanca y corbata negra visten túnica morada con capillo del mismo color, cíngulo dorado y guantes blancos.